El gran circo del mundo
El afán por destacar en lo que sea, convierte a las personas en espantajos, demostrando al mismo tiempo la falta de seguridad de quien quiere aparentar ser más que nadie. Son tendencias temporales, para que el “populacho” se sienta importante. Pasados unos años nadie se acuerda de quien fue famoso sin causa, sin orden, ni concierto, y saldrán otras tendencias con las que ganarse el pan, y disfrutar del circo. Mientras tanto, nadie se acuerda de los problemas reales, ocultos tras la cortina de humo con diferentes disfraces. De vez en cuando, todos somos conscientes de la situación actual, pero nos resulta más cómodo dejarnos llevar por la multitud, en andas y volandas.
¡¡¡Que se pare el mundo, que me quiero bajar!!!
1 comentario:
Ojala. ¡Que se pare el mundo que me quiero bajar...!
Saludos: Enrique
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