A todos nos ha pasado
alguna vez, que vamos circulando por la ciudad, y el vehículo que nos precede
lleva una velocidad inusualmente lenta; pero cuando consigues pasar a otro
carril, ves que no hay nada que le impida conducir con normalidad, y al ponerte
en paralelo con el que intercepta el paso, ves con estupor que el conductor va
relajado, con un cigarro en la mano derecha, y en la izquierda sostiene el
móvil en animada conversación. A mí me sucedió el jueves cuando iba detrás de
un todoterreno, que no me dejaba ver nada de lo que había delante. Al llegar a
un semáforo en rojo, pensé en sacarle una foto con el móvil, y publicarla, pero
me lo pensé mejor, porque se que no iba a servir de nada. Aunque digan que
sancionan estas situaciones, los conductores siguen incumpliendo las normas de
circulación con total tranquilidad, con el peligro que supone para todos, y el
cabreo de quien lo padece, pero está visto que en este país no pasa nada, y
cada uno puede hacer lo que le venga en gana sin consecuencias para los
infractores; y esto es “pecata minuta” para lo que nos han hecho en Argentina con lo del “robo” a
IPF por La presidenta Cristina
Fernández de Kirchner. Y digo yo; habría pasado lo mismo si en lugar de ser
España la víctima de este espolio, hubiera sido Alemania, Francia, o porque no,
China? Creo que no se hubieran atrevido, y estas situaciones pasan (entre otras cosas), por falta de
solvencia económica. El dinero, como decía Don Francisco De Quevedo, “poderoso caballero es
D. Dinero”. Lo que mueve al mundo es el dinero, el sexo, y el futbol; Ay, el
futbol! Incoherencia total, que hace enemistarse a padres e hijos, vecinos, y
amigos, si uno de ellos es del Barça, y otro del Madrid, a pesar de que ninguno
de los incondicionales de estos equipos recibe ni un euro por su fidelidad, y
lo único que hace su fanatismo es repercutir en las primas astronómicas de los
futbolistas, propiciando cada vez mejor nivel de vida, con casas más lujosas y
coches exclusivos, mientras que los aficionados ven descender sus ingresos por
la crisis que siempre afecta a los mismos. Y hablando de crisis, y los
políticos actuales que siempre hacen responsables a los mismos del descenso de
las arcas. Ilusa yo, que pensaba que esta situación era producto de la vida
actual, pero ha llegado a mis manos un documento para sacarme del error:
Diálogo entre Colbert y Mazarino
durante el reinado de Luís XIV de Francia, el ‘Rey Sol’
¡Hace cuatro siglos!
Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...
Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. ¡Pero el Estado...! ¡Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto! No se puede mandar el Estado a prisión. Por lo tanto, el Estado puede continuar endeudándose.
¡Todos los Estados lo hacen!
Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero, ¿y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?
Mazarino: Se crean otros.
Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.
Colbert: Entonces, ¿cómo hemos de hacer?
Mazarino: Colbert, ¡tú piensas como un queso de Gruyere o como un orinal de enfermo! Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., ¡siempre más!
A esos, ¡cuánto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos!
¡Son una reserva inagotable!
¿Te reconoces, amigo de la clase media?
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