jueves, 14 de junio de 2012






Esta “tradición” nace del libro y la película   “Ho voglia di Te” (Tengo ganas de ti). Y se trata de colocar un candado con las iniciales de los enamorados, y a veces alguna frase romántica, en la barandilla del puente Milvio y tirar la llave al rio. Pero esta “tradición” se ha extendido por todo el mundo, y tímidamente está llegando a Badajoz.
En mis paseos a pie por el Puente Real, he podido observar que el número de candados va creciendo cada día, aunque no de forma tan exagerada como en otras grandes ciudades, en la que esta fiebre favorece la venta de candados, al mismo tiempo que hace crecer el metal de las llaves en el fondo de los ríos, y como estas llaves no son biodegradables, supongo que con el tiempo podrían perjudicar al medio ambiente. Aparte de este inconveniente, el hecho de dejar constancia del mutuo amor de las parejas encadenando su amor para la eternidad, no deja de ser enternecedor. 



El famoso Farol del Amor, ya se ha caído dos veces por el peso de los candados que las parejas han ido colgando, y además se llena en poco tiempo. Para evitarlo, han colocado unas cadenas junto a la farola, pero el número de demostraciones amorosas sigue creciendo.
No se sabe cuánto duran las “relaciones encadenadas”, pero solo por la ilusión del momento vivido, merece la pena contemplar la “fiebre del candado”.



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