EL JARDÍN DEL EDÉN
Al fondo del universo donde se termina el cielo,
hay una alameda viva rodeada de cerezos.
En bancada y con su manto se pasean los almendros;
impregnados de fragancia, naranjos y limoneros.
Una alondra con su banda sonoriza desde dentro;
golondrinas, ruiseñores, dos jilgueros y un mochuelo,
acompañan con sus trinos a tan sonoro concierto.
En el centro de una nube dos cigüeñas en su nido
anidan a los polluelos.
En el lago de cristal se arrullan cuello con cuello,
dos cisnes bailando un vals;
la bella dama de blanco, el caballero de negro.
El gran Pegaso con alas surca el viento cual velero,
llevando a lomos un hada, y la cuida con esmero,
para derramar su gracia que inunde al mundo entero.
Un edén de fantasía; un paraíso en el cielo,
con suspiros y sonrisas, una mirada;
un te quiero.
Marga Utiel
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