sábado, 17 de enero de 2015

Compás de espera


Compás de espera  

Mis sentimientos cautivos, en el foso del olvido, en espera del indulto que me dé la libertad. Pero el olvido no llega, para perdonar mi pena de no poderte olvidar.

Olvido de olvidar tu olvido; esa es la peor condena, amarrada con cadenas de eslabones de dulzura, caricias, besos, ternura, soldados a fuego vivo en un horno de pasiones, que el tiempo ni la distancia podrán desencadenar.

Los senderos del camino con penumbras y con sombras; infinitos, tortuosos, arrastrando las cadenas engarzadas en mi alma, cargadas con tu recuerdo, y mendrugos de esperanza, que se van endureciendo en mi largo caminar.

La tenue luz del recodo ilumina mi tristeza, que sonríe si a lo lejos imagina tu silueta; con apuesta gallardía, paso firme, energía, voz de calidez extrema, y una mirada tan limpia, que al fundirse con la mía, como en aguas cristalinas, me devuelva aquella imagen que tú conociste un día.


Bendito día del encuentro, de ilusiones compartidas, promesas de eternidad, de ser mi luz y mi guía, mi camino, mi esperanza, mi ilusión y mi alegría; que languidece sin rumbo, sin metas y sin salida, en un limbo sin final, esperando la partida.
Marga Utiel

domingo, 7 de diciembre de 2014

DIGNOS DE LÁSTIMA

Nunca entenderé el afán que tienen algunas personas por controlar a las que tienen a su alrededor. Es un empeño malsano, y hasta patológico; como una especie de desequilibrio psicológico para suplir ciertas carencias en el ámbito privado de sus vidas. Considero que esas personas poseen un desmesurado empeño en creer que son más importantes si consiguen ser, o al menos parecer, superiores al resto de sus compañeros/as, vecinos, o amigos. Esta anomalía suele darse en personas de baja autoestima, que en el ámbito privado no tienen el reconocimiento ni la admiración de las personas de su entorno, y arrastran desde la infancia un acusado complejo de inferioridad. A veces. pueden causar un daño irreparable, si disparan sus emponzoñados dardos contra seres débiles, y en otras ocasiones -la mayoría- estas malas acciones encuentran un duro adversario, que les hace sentir como si chocaran contra un muro; o lo que es peor, como si recibieran su propio mal, una especie de boomeran que les golpea con toda la fuerza que ellos emplearon para lanzarlo contra los demás.
Un dicho popular asegura que recibimos todo lo que proyectamos, como un reflejo de nosotros mismos en un espejo, que nos devuelve la imagen real que está frente a él. Y ya sabemos que "quien escupe al cielo, le cae en la cara".

sábado, 6 de diciembre de 2014

LA LUZ DE TUS OJOS

Mis múltiples ocupaciones me han obligado a dejar de lado este blog, pero a partir de ahora espero retomarlo de forma continuada. 
Para los amantes de la poesía os dejo esta composición que hice hace tiempo.



LA LUZ DE TUS OJOS

Ya no queda en mí hueco álamo,
para llenarlo con los misterios de tu amor;
ni en mi mente deseos de presencias,
de hogueras infinitas de pasión;
de aquellas con palabras que se extinguen,
flotando en el aire con tu nombre.

Evocaré al viento tu presencia,
que renueve mi volcán dormido, inerte;
y bañándome en el oscuro mar del silencio,
escucharé las lágrimas de un verso,
que me hable entre susurros, de ese amor que ahora no tengo.

Subiré al firmamento de tus ojos, levitando en sus destellos;
con su verdor luz fugaz, de guiños cuando la veo.
Acortando distancias de este inmenso desierto,
entre tus ojos y los míos, en oasis de deseos.

La luz del alba con sus rayos palidece,
el crepúsculo detiene su agonía;
y las almas la andadura errante,
para ver la claridad de tus pupilas.

Marga Utiel 

domingo, 3 de noviembre de 2013

SALIR DEL ARMARIO

SALIR DEL ARMARIO

Los cambios de estación siempre traen bajo el brazo la renovación de elementos en desuso o desubicados. Hay que dejar lugar para retener o alojar lo adecuado, lo nuevo, o simplemente lo que deseamos retener, dejando salir del armario un contenido que ocupa un lugar necesario para nuevos elementos.
Nuestra mente es como un gran armario, en el que –con el tiempo- vamos alojando viejas ideas, conceptos raidos, intenciones y prejuicios pasados de moda; y coincidiendo con determinados periodos de nuestra existencia, debemos renovarlo, para poder admitir lo nuevo, y lo adecuado a esa etapa que comienza.
Si nos empeñamos en conservar las ideas caducadas, no habrá lugar para instalar las frescas.
A veces no es posible sacar de ese armario ciertas prendas que, a pesar de haber sobrepasado con creces el periodo de utilidad, seguimos sintiendo algún nexo que nos une a ellas. En ese caso buscamos un lugar escondido dentro de ese armario y la dejamos olvidada en un rincón; ni la usamos, ni apenas estorba para nuestra necesaria renovación, pero sigue ahí toda la vida, y sólo la vemos con cada cambio, sin cuestionarnos el motivo por el que seguimos conservándola.
Toda renovación requiere un periodo de reflexión para coordinar esos cambios; ya sean ideas, modo de vida, planteamientos arcaicos, etc. Cada uno sabe el tiempo de meditación que precisa, y algunas personas nunca llegan a tomar ninguna decisión, y permanecen ancladas en el pasado, sin posibilidad de avanzar.
Las ideas fijas, la negación al cambio, propicia el enmohecimiento de las neuronas, que al final se pudren, y -junto a todo lo que se deteriora o caduca- acaban en la basura.


martes, 24 de septiembre de 2013

LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

 LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

Los españoles deberíamos convocar un referéndum para darle la independencia a Cataluña. Seguro que prosperaría, y el resultado sería algo así:

Cataluña se convertiría en un Estado independiente, como es hoy Túnez o Marruecos. No pertenecería a la Unión Europea, ya que, para ello, tendría que solicitar formalmente su adhesión y cumplir con los requisitos previos; esto podría durar años. Además, España tendría que dar el visto bueno para su entrada, y, podría oponerse durante más años todavía. Tendría su moneda propia que podría ser el “catalino”, por poner un ejemplo.

 
Estarían separados de España y de Francia por una frontera bien definida, controlada por Aduanas, o por los antiguos fielatos, donde tendrían que pagarnos los correspondientes aranceles. 

Como no pertenecerían a la Unión Europea para conseguir cualquier mejora en sus relaciones con Europa tendrían que obtener el apoyo de España. Su moneda tendría un cambio flexible con el euro y probablemente se devaluaría con lo que, para evitar una inflación importada, tendrían que trabajar más que ahora, pagar más impuestos que ahora y ser más pobres que ahora.

Los españoles allí residentes tendríamos pocas diferencias con el trato discriminatorio que recibimos hoy. Al estar en un país extranjero tendríamos que educar a nuestros hijos, como ocurre hoy, en catalán. Y si quisiéramos montar negocios, como ocurre hoy, tendríamos que hacerlo en catalán, o sea, que para nosotros los españoles habría poca diferencia con lo que nos ocurre hoy. Pero su trato hacia nosotros mejoraría porque les aportaríamos nuestra divisa, los euros. Y siempre al cambio saldríamos ganando.

Para poder renovar su actual Carnet de Identidad español, los catalanes tendrían que demostrar que tienen una residencia fija en España y que pagan sus impuestos en España. Lo mismo les ocurriría con el Actual Carnet de conducir español, la tarjeta de la Seguridad Social , etc. Incluso les podríamos pedir Visado de entrada cuando quisieran hacer turismo en España.

Nosotros, el resto de los españoles, nos ahorraríamos todo el coste que hoy nos cuesta su Seguridad Social, sus pensiones, su paro, sus vacaciones, etc. Y lo mismo con lo que nos cuesta hoy mantener a los inmigrantes que ahora residen allí, que cada vez son más numerosos, sobre todo los que provienen de países árabes.

Todos los que tenemos el dinero en alguna entidad de allí, podríamos depositarlo en el Santander, o el BBVA o Caja Madrid, que al final revertiría en la empresas españolas; por no hablar de las participaciones que tiene las entidades financieras catalanas en las principales Compañías españolas, habría que obligarlas a devolver las acciones ya que, al no pertenecer a Europa, el gobierno español podría “nacionalizar” las mismas.

Nos ahorraríamos todo lo que hoy nos cuesta la cantidad de Diputados y Senadores catalanes que nos desprecian. Sus viajes en primera a Madrid, sus estancias en hoteles de lujo, sus dietas, sus vacaciones, sus sueldos millonarios de por vida, sus guardaespaldas, sus comilonas, etc. Y serían sustituidos por Diputados y Senadores españoles que trabajarían por España. Nos ahorraríamos los traductores que ellos nos exigen, cuando solo por buena educación deberían hablar en español, idioma en el que todos nos entendemos. También ahorraríamos en las “embajadas” que tienen por todo el mundo. Dejaríamos de pagar a los Mozos de Escuadra que, por si no lo sabes, no los paga la Generalidad , sino el Ministerio del Interior, como a los Policías y a los Guardias Civiles, sólo que les paga más.

Los ríos que nacen en España y luego entran en Cataluña podrían ser desviados para regar zonas secas de España, y no como ocurre ahora que hay que pedirles permiso para hacerlo así y que siempre lo deniegan. Además podríamos construir un buen pantano en el Ebro en la provincia de Zaragoza y convertir en regadío el desierto de los Monegros.

El cava se lo pueden meter por el culo, ya que tendrían que pagar impuestos a la exportación, y no olvidar que el 80% del cava catalán se vende en el resto de España. Nosotros no tendríamos inconveniente en tomar champán francés (que con los impuestos saldría por el estilo de precio) o la buena sidra asturiana , que fresquita está de muerte, y los asturianos son unos chicos muy majos que se sienten orgullosos de haber iniciado la reconquista desde Covadonga.

Si necesitaran dinero para hacer carreteras, para ampliar sus puertos y sus aeropuertos lo podrían pedir prestado a España, claro que, pagándonos los correspondientes intereses y gastos. Podrían tener su selección de fútbol, y el Barca jugaría la liga con el Nastic, el Reus y el Sabadell, así generaría buenos ingresos para futuros fichajes. Además, ganaría siempre la liga, ya que no tendría rival. Lógicamente Messi, Pujol, Busquets, Xavi, Iniesta, Valdés, Pedrito, Alves, etc. buscarían equipos más competitivos en España o Italia, pero esto, a los catalanes de pro, no les importaría mucho, lo importante sería “sus señas de identidad”.

Pero por encima de todo, los españoles, nos liberaríamos de una buena cantidad de gente que nos desprecia, de políticos que solo piensan en su tierra, y de un montón de gente que nos usa según lo que les conviene y que muchas veces lo hacen con el dinero de los impuestos que pagamos el resto de los españoles.

Será divertido verles allí macerándose en catalanismo. Y cómo, mirándose unos a otros, descubrirán con asombro lo pequeños que son al no pertenecer a España.

Cataluña tendría entonces la dimensión que le corresponde. La de un País de paletos provincianos.

Pero qué a gusto me he quedao, . . . ¡¡¡ Joooeeerrrrrr !!!


lunes, 25 de febrero de 2013

SOY MARIBEL VERDÚ


Hola, Me llamo Maribel Verdú y soy dueña de varias clínicas privadas . Estoy casada con un empresario que tiene siete teatros, SIETE. Además trabajo en el cine español, mis amigos y yo nos dedicamos a hacer películas con el dinero de los impuestos de los ciudadanos. Luego, si esos ciudadanos quieren verlas tienen que pasar por taquilla, o abonarse a una tele de pago. También hago anuncios. De hipotecas del Banco Santander, por ejemplo, ésta es una entidad que destaca en muchas cosas, desahucios sin ir más lejos. Y fui imagen de El Corte Inglés, que es una empresa donde hasta hace poco ni siquiera se permitían los sindicatos. Ayer me dieron un premio Goya por una película en la que matamos varios toros. ¡Mira que yo hice campaña para promover la adopción de galgos! y eso....Bueno, a lo que iba, que en los agradecimientos, enfundada en un modelito de Raf Simmons para Dior y con joyas de Bulgari, denuncié este injusto sistema que sufrimos, un sistema que roba a los pobres para dárselo a los ricos. ¡JO! ... ¡Molo un montón!.
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miércoles, 16 de enero de 2013

CASI NADA Y TODO





Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
 Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
   
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
   
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
  
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.